Las grandes tareas pendientes en el fomento al emprendimiento

El país ha hecho un tremendo esfuerzo en generar fondos de inversión, pero en un esquema desbalanceado. Basta comprobar que sólo el año pasado se dejaron de invertir US$ 320 millones simplemente porque no había proyectos capaces de utilizarlos. Al mismo tiempo, en la cadena de financiamento persiste un termendo vacío, que es la escasa participación de los privados”.

por Fernando Prieto, presidente de la Asociación Latinoamericana de Redes Angeles y presidente de Southern Angels.

En Chile se ha aplicado, en las últimas décadas, un sostenido esfuerzo para apoyar el emprendimiento y la innovación, el que ha logrado generar conciencia en el país sobre la importancia de este tema para acelerar el desarrollo económico. Sin embargo, lo que todavía no hemos logrado propiciar aún en Chile es la comprensión de las implicaciones profundas que tienen estos procesos en el contexto mundial. Basta recordar que mientras Europa experimenta problemas para crecer, Asia expande en 10% anual sus economías. El gran movimiento económico global está definido por China e India, las que, junto a otras naciones asiáticas, están absorbiendo 25% más de la actividad económica global con respecto de lo que mostraban hace medio siglo.

La solución que las naciones de Europa y Norteamérica están aplicando para enfrentar este desafío consiste en potenciar la generación de nuevas industrias que se basan en el conocimiento para poder volver a despegar y convertirse en actores regionales y globales.

¿Qué ocurre en Chile, mientras tanto? Nuestra economía todavía se sustenta en la explotación de recursos naturales y no somos capaces aún de decodificar eficazmente el juego global que se está librando en torno a agregar valor a través del conocimiento.

Este juego tiene tres elementos básicos: la innovación, que es un método para empaquetar una manera de pensar y de actuar de manera más creativa, aplicado sistemáticamente; la capacidad de emprendimiento, para que esas ideas se transformen en empresas con potencial, y el financiamento.

Los tres están indisolublemente unidos. Si uno de ellos falla, el proceso no puede llegar al éxito.

En nuestro país todavía experimentamos carencias importantes en el esfuerzo de poner esta maquinaria en movimiento. Basta observar cuánto se está invirtiendo en innovación e investigación y compararlo con el número de negocios de gran impacto que se han generado a nivel internacional para comprobar que la ecuación no rinde.

Estimulos para las redes de inversion

Las claves para entender este escenario son varias. La primera es reconocer que falta por afincar en Chile una cultura favorable a la generación de emprendimientos de alto impacto y proyección global. Le sigue la necesidad de crear aceleradoras de negocios de segundo nivel, más sofisticadas, capaces de apoyar con visión, redes de contactos y acceso a financiamiento local e internacional a los emprendedores. Y el tercer elemento es asegurar el ciclo de financiamiento para estos nuevos negocios de manera más integral.

Los mecanismos existentes, como las incubadoras de negocios, todavía adolecen de presupuestos relativamente exiguos y una limitada exposición al know how global sobre cómo crear negocios de alto impacto. Las redes de capitales ángeles, en tanto, aún son relativamente escasas y no cuentan, como sí ocurre en los países desarrollados, con mecanismos de estímulo y fomento a través, por ejemplo, de exenciones tributarias.

El país ha hecho un tremendo esfuerzo en generar fondos de inversión, pero en un esquema desbalanceado. Basta comprobar que sólo el año pasado se dejaron de invertir US$ 320 millones simplemente porque no había proyectos capaces de utilizarlos. Al mismo tiempo, en la cadena de financiamento persiste un termendo vacío, que es la escasa participación de los privados.

En los países desarrollados se han generado iniciativas innovadoras en este sentido. Un ejemplo es Francia, donde existe una modalidad en la que los montos generados por los impuestos a la riqueza, en lugar de ser entregados al Estado, pueden ser invertidos directamente en proyectos innovadores. Esto provocó que en sólo un año los capitalistas ángeles crecieran de 70 a 3.800, generando un mercado enorme para potenciar nuevas ideas.

En nuestro país, la discusión del MK II estuvo a punto de disponer un apoyo real a los inversionistas ángeles. Hoy, sin embargo, este tema parece estar fuera de la agenda.

Es crucial que comencemos a abordar estos desafíos si queremos lograr el objetivo de impulsar el emprendimiento y aprovechar las oportunidades de crecimiento que constantemente abren los mercados globales.